Puedes subscribirte a Temas de Enfermería desde aquí.

Antecedentes del tema (1º) en Informe de Avance de Investigación sobre PAE


Informe de Avance de Tesis de Maestría

(en fase de elaboración)

Autora: Lic. Elina Edith García

Diplomada en Educación Médica

Título

Conocimiento y Aplicación del Proceso Enfermero en Cursantes de Licenciatura en Enfermería  de la Escuela Superior de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Olavarría /2011

1. ASPECTOS INTRODUCTORIOS   

1.1. Presentación del tema ( http://temasdeenfermeria.com.ar/?p=1444)

1.2. Formulación del problema (http://temasdeenfermeria.com.ar/?p=1451)

1.3.  Justificación y relevancia del problema (http://temasdeenfermeria.com.ar/?p=1460)

1.4. Exposición de antecedentes 

Se han ubicado documentos que, de un modo u otro, se vinculan con el objeto de estudio. En general provienen de países iberoamericanos con predominio de México, Brasil, Colombia, Cuba y España. Se han podido localizar muy pocos estudios sobre el tema en Argentina.

Para la exposición de los antecedentes se sigue un recorrido conceptual, identificando los enfoques o perspectivas dominantes en el tratamiento del tema objeto de estudio. Un meticuloso análisis del estado del arte permite inferir que los ejes estructurantes del problema son los factores inherentes a los profesionales, a las instituciones sanitarias y a la formación académica.

Desde la perspectiva de los estudiantes y profesionales de enfermería y la aplicación del PAE

Las conclusiones de un estudio multicéntrico sobre conocimiento y aplicación del proceso de enfermería en la práctica hospitalaria y comunitaria, en el que participan 12 estados de México evidencian que un tercio de las enfermeras afirma que la principal barrera para aplicar el PAE es la sobrecarga de trabajo, otro tanto considera que es producto de la falta de recursos humanos y materiales y admite que el principal problema es la falta de conocimientos sobre el tema. La prueba Rho de Spearman muestra una correlación positiva significativa entre las dos variables estudiadas –conocimiento y aplicación del proceso enfermero- (8)

A su vez, los hallazgos de un estudio exploratorio que se realiza con el propósito de aumentar la comprensión del proceso de socialización profesional que ocurre en dos Facultades Públicas de Enfermería en el Estado de São Paulo, indican que algunos valores, normas y comportamientos profesionales son influenciados por el tiempo de permanencia en la facultad, y que estudiar en una Facultad de Enfermería durante cuatro años lleva a diferencias de valores, normas y comportamientos profesionales. (9)

Las experiencias de evaluación de servicios de enfermería en algunos hogares y hospitales de Colombia, México, Cuba y Chile indican que el proceso de enfermería es el que define el concepto enfermero aplicado y contribuye a mejorar la calidad del servicio de enfermería y la calidad de vida de los pacientes/usuarios al acortar estancias, disminuir el número de complicaciones y evitar los reingresos. (10)

Birnes y Mendiverry realizan un trabajo con el propósito de estudiar la viabilidad de la modalidad a distancia en profesionalización de auxiliares de enfermería y aportar información acerca del perfil de los ingresantes para saber quiénes son los destinatarios de las prácticas docentes y de los materiales didácticos producidos. Los datos se recopilaron de fuentes secundarias y se trabajó con una población de 279 ingresantes. El 78% de sexo femenino, el 57% casados y el 31% solteros; el 96% conviven con familiares. El promedio de edades es de 42, la franja de edad oscila entre 30 y 50 años, con un máximo de 64 y un mínimo de 20. El 91% se desempeñan como auxiliares de enfermería. El 99% trabajan 36 o más horas semanales. Indagan acerca del trabajo de los padres y el 50% tienen empleos no calificados o son jubilados/pensionados mientras que el 4% son profesionales. En contra del supuesto de que la mayoría provenía de bachilleratos acelerados para adultos, los datos muestran que sólo el 28 % provienen de estos estudios. Del total de ingresantes, acreditaron todas las materias del plan de estudio el 66%. De este porcentaje el 95% lo hizo en el tiempo estipulado, en tanto que el resto debió inscribirse en cohortes posteriores, habiendo obtenido finalmente su título. Esto muestra que un alto porcentaje de estudiantes egresó en tiempo y forma.   Birnes y Mendiverry son becarias de la Universidad Nacional de Entre Ríos y su estudio es el único que pudo localizarse en Argentina acerca del perfil de los ingresantes a enfermería, en este caso con estudios de nivel medio completos, Certificado de Auxiliar de Enfermería y  tres años como mínimo de trabajo en una institución de salud. (11)

El estudio de Takahashi está orientado a identificar las dificultades y facilidades mencionadas por enfermeras del Hospital Sao Paulo en la ejecución de las fases del PAE. La población estuvo conformada por enfermeras con actividad en unidades que poseen el proceso de enfermería implementado en el servicio. Los resultados obtenidos demuestran que el diagnóstico y la evaluación de enfermería son las fases que las enfermeras refieren tener mayor dificultad para operacionalizar. Se concluye que el núcleo de las dificultades y facilidades está relacionado con el nivel de conocimiento teórico y práctico de las enfermeras para la ejecución de las fases del proceso y que la falta de conocimiento suficiente se vuelve una barrera para la adhesión de las enfermeras al método. Sugiere la evaluación de la enseñanza teórica y práctica del proceso de enfermería en el pregrado y la educación permanente en los servicios hospitalarios. (12)

Siguiendo el pensamiento de Rojas, además de los conocimientos y la experiencia, la aplicación del método enfermero demanda la elaboración de procesos lógicos de pensamiento que permitan comprender los fenómenos del cuidado, recrearlos e interpretarlos con arreglo al bagaje científico disponible y, a partir de allí,  generar respuestas y decisiones asertivas. Este marco racional denominado pensamiento crítico favorece entonces la realización de unas acciones de cuidado ajustadas a la realidad de los pacientes pero con un profundo carácter científico, técnico y humanístico. Es el tipo de pensamiento deliberado, dirigido a un objetivo, que persigue emitir juicios basados en evidencias en vez de suposiciones y con el sustento de principios de la ciencia y del método científico. (13)

Una práctica profesional orientada por el pensamiento crítico se evidencia por una serie de características: (a) pensar de manera activa y pro activa -anticiparse a los problemas y buscar alternativas de solución antes de que aparezcan: aprender a detectar factores de riesgo-; (b) conocer los propios sesgos y limitaciones; (c) adecuar el conocimiento previo a las nuevas situaciones; (d) verlas desde distintas perspectivas; (e) sopesar los riesgos y los beneficios antes de tomar una decisión –aprender a seleccionar acciones enfermeras-; (f) validar las primeras impresiones –verificar la información y cerciorarse de que sea cierta, distinguir los hechos de las inferencias o deducciones anticipadas-; (g) aplicar el concepto de causa / efecto –aprender a formular diagnósticos enfermeros-; (h) apoyar opiniones con evidencias; (i) determinar qué es relevante y qué no lo es, poner lo primero en lugar preferente, preguntarse ¿qué es lo más importante en esta situación? –aprender a priorizar-; (j) no emitir juicios hasta no conocer todos los hechos necesarios –admitir que un juicio puede ser erróneo o requerir una mayor reflexión, mantener una actitud inquisitiva, pedir una explicación cuando no se entiende algo y ser concientes de sus recursos y capacidades–   

Se coincide con Rojas (13) en que uno de los grandes problemas para aplicar la metodología científica en el trabajo enfermero diario es la falta de entrenamiento  de la mayoría de los enfermeros en el pensamiento crítico y analítico. El profesional de enfermería debe explorar y expandir sus habilidades innatas para desarrollarlo, habilidades vitales para conseguir la máxima eficacia en el complejo mundo profesional actual. El desarrollo de las habilidades de razonamiento y de pensamiento lógico, dirigido al logro de un objetivo, deberían adquirirse antes de intentar trabajar desde una perspectiva profesional.

A la cuestión del pensamiento crítico y las habilidades procedimentales se suma la actitud. En palabras de Morales Vallejo la actitud se entiende como “una predisposición aprendida, no innata, favorable o desfavorable, ante un objeto”, lo que significa una respuesta medible a un estímulo. (14)

Las actitudes suelen estar estructuradas por tres dominios (componentes estructurales) El componente cognitivo de la actitud se refiere a la información y las creencias; el afectivo al gusto, disgusto con el objeto y el conductual representa la tendencia a la acción. En relación con la formación de actitudes de cuidado, y, por ende, respecto a los elementos disciplinares que la fundamentan, se plantea la importancia de reconocer las experiencias y conocimientos previos que tanto docentes como estudiantes poseen y que les permiten percibir la realidad.

Si bien la percepción individual de la realidad y su interpretación con base en los conocimientos y experiencias, matizadas por el componente afectivo de cada persona son el sustrato para la formación de actitudes, el proceso educativo influye significativamente, en tanto responda a la acción comunicativa en la que se pueda orientar a quien está aprendiendo para que desarrolle su capacidad de descubrimiento, recuerdo, encuentro y reencuentro de ideas.

Otros trabajos mencionados a continuación se orientan a determinar la aptitud clínica, entendida como la capacidad y habilidad de afrontar los problemas de los pacientes haciendo uso del conocimiento y la experiencia de manera crítica y reflexiva.

Se realiza un estudio transversal comparativo, con la inclusión del total de las enfermeras y auxiliares en los servicios de medicina interna y cirugía de 2 hospitales del estado de Veracruz con el propósito de indagar acerca del  grado de desarrollo de aptitud clínica en la atención de los pacientes.  Se diseñó un instrumento con diez casos clínicos reales a partir de tres indicadores: reconocimiento de signos y síntomas, integración diagnóstica y acciones de enfermería (AE). Los resultados muestran que el 65% se
 situó en un nivel incipiente de aptitud clínica. La puntuación en el indicador AE fue significativamente menor que la de los otros dos indicadores. No hubo diferencias al comparar por sede y antigüedad laboral. La mediana de las puntuaciones obtenidas por las enfermeras fue de 37 y la de las auxiliares de 29.5. La puntuación obtenida en las AE  tiene que ver con el sustento teórico de la enfermera respecto a su quehacer cotidiano; es decir, los resultados apoyan la hipótesis de que dicho quehacer pareciera estar caracterizado por un ejercicio rutinario, más que por un razonamiento clínico bien fundamentado. (15)

Rivera, Viniegra y Matus desarrollan un estudio cuasi experimental con dos grupos de estudiantes de Licenciatura en Enfermería del 3er semestre, con el propósito de comparar los efectos de una estrategia educativa promotora de la participación –tareas individuales (extra-clase) y en el aula, discusión y debates en plenario- en relación con la estrategia habitual, menos participativa. En las mediciones antes y después al interior de cada grupo se observaron cambios estadísticamente significativos en el grupo experimental. Contrariamente, para el grupo control no hubo diferencias significativas. La estrategia promotora de participación puso en juego las habilidades y capacidades de los estudiantes al distinguir situaciones clínicas diversas. (16)  

Los resultados de un estudio transversal comparativo en cursantes de la Licenciatura en Enfermería en dos estadios (al inicio y al término del ejercicio de la práctica clínica) así como también a enfermeros con experiencia en la aplicación del proceso.  Los indicadores construidos para medir la aptitud clínica en la aplicación del PAE son los signos y síntomas, la etiología, la integración de juicios clínicos a través de diagnósticos de enfermería y la elección de las acciones pertinentes para aplicar en la resolución de 5 casos clínicos reales. Los resultados indican que no hubo diferencias significativas entre los tres grupos en estudio. Los autores definen la aptitud clínica como la capacidad de los enfermeros para identificar, reconocer, analizar y tratar las respuestas humanas ante problemas de salud y plantean que la aptitud clínica en los grupos en estudio se basa, primordialmente, en la rutina más que en acciones reflexivas y que los grupos de cursantes no revelan la aptitud clínica esperada, a pesar de tener el antecedente de formación profesional con enfoque de proceso de enfermería. (17)

Aguilar Serrano afirma que para profundizar la gestión del cuidado se requiere identificar el nivel de conocimientos del PAE, así como reconocer la percepción de autoeficacia que se tiene para transferir estos conocimientos en situaciones reales ante el cuidado de la salud de las personas.  De acuerdo con la teoría cognitiva social la autoeficacia es la confianza en la habilidad para desarrollar una acción y perseverar en ella. Esta percepción motiva a las personas a realizar aquellas conductas en las que sobresalen, de esta manera la percepción acumulativa de eficacia determina la predisposición para realizar una conducta dada, donde dicho dominio se origina a partir de los conocimientos, la experiencia y las habilidades prácticas. En cuanto a los conocimientos del personal de enfermería acerca del proceso enfermero el promedio obtenido en el estudio es de 6,7 puntos en una escala de 1 a 10. El índice general de autoeficacia mostró que el 50% de las enfermeras que trabajan en áreas no críticas están “completamente seguras de poder aplicar el PAE ante situaciones reales” mientras que el 55% de quienes trabajan en áreas críticas están sólo “seguras” de poder hacerlo. (18)

 Ledesma Delgado y Rino Méndez realizan un estudio de naturaleza cualitativa, basada en la Teoría Fundamentada en los Datos (TFD) que tiene como objetivo comprender los significados atribuidos al PAE por enfermeras de una unidad clínica de un hospital de México. El proceso de análisis de los datos permite la construcción de la categoría central: el PAE como acciones de cuidado rutinario. Las enfermeras expresan que, en el trabajo cotidiano, el PAE utilizado es diferente del aprendido, con pérdida de continuidad en su quehacer, el significado que le atribuyen es el de una actividad rutinaria y mecanizada en la que saben de antemano lo que realizarán. Valoran las necesidades y condiciones del usuario de manera asistemática, sin seguir un estándar determinado y priorizando datos del tratamiento médico.   La actividad relacionada a la indicación médica se revela como un elemento central de las intervenciones enfermeras en lo  cotidiano del contexto hospitalario. Las acciones están orientadas a la atención física, a los procedimientos de rutina y a los protocolos de atención establecidos en la unidad, siguiendo la prescripción médica. En la organización del trabajo se privilegia la aplicación de medicamentos en la regulación del tiempo disponible. El registro de las acciones se percibe como poco importante y desvalorizado por los otros profesionales. Alegan falta de tiempo para documentar y entonces lo hacen de manera imprecisa, poco detallada, incompleta, repetitiva y sin poner en evidencia su quehacer. Sin embargo, les dedican una gran cantidad de tiempo a los registros de las prescripciones médicas, confrontándolas y actualizándolas en diferentes momentos del turno. Otra limitación se refiere a la delegación de labores administrativas cuyo fin es la gestión de los servicios de enfermería. El elevado número de pacientes asignados y el escaso número de profesionales promueve la realización de las acciones de naturaleza prescriptiva que, en la mayoría de las veces, tiene ejecución inmediata. Se prioriza en relación con las acciones pendientes,  habiendo poco tiempo para escuchar con atención o tener una relación de proximidad con los usuarios. (19)

Hernández Silva evalúa las áreas de competencia disciplinar en pasantes de licenciatura en enfermería de DF México para aplicar el PAE durante la práctica clínica con 24 reactivos para recabar información sociodemográfica y evaluar las áreas cognoscitiva, actitudinal y procedimental. El 88,7% son de sexo femenino, 10% más que en el estudio de Birnes – Mendiverry –Entre Ríos-  y el 80% son solteros, casi un 50% más que en el estudio de  Birnes – Mendiverry. Para la dimensión conocimiento sobre PAE, el 73,2% tuvo buen nivel con promedio de 9 en una escalad del 1 al 10; el 40% consideró que las etapas más difíciles de aplicar son el diagnóstico y la valoración, le siguen la planificación y ejecución en orden descendente y para la evaluación menos del 10% la considera dificultosa. Coincide con el estudio de Takahashi en la fase diagnóstica y difiere en la de evaluación. En cuanto a la oportunidad de aplicar PAE en el campo clínico asignado, casi la mitad respondió que lo aplicaba casi siempre y una cuarta parte a veces. En el área actitudinal la mitad de los estudiantes refirió estar convencido de que el PAE mejora la calidad de la atención de Enfermería. Para la predisposición y el interés por aplicar PAE, la mitad señaló que casi siempre el interés es auténtico.   Con relación a los factores que pueden limitar el conocimiento y aplicación del PAE la principal barrera es la carga de trabajo. Le sigue la falta de compromiso e interés personal para aplicarlo. Un dato significativo es que el 90% opina que la falta de unidad de criterios en el equipo docente no se relaciona con el déficit de conocimiento y aplicación de la metodología científica de trabajo. No se encontró correlación significativa entre conocimiento y aplicación del proceso. Coincide con Takahashi (12) en la necesidad de fortalecer los planes de estudio y mejorar la enseñanza del PAE como herramienta fundamental para el ejercicio de la profesión. (20)  

Una revisión acerca del papel de enfermería en la planificación de las decisiones, parte de un breve análisis de la experiencia norteamericana en ese campo y trata de mostrar que la manera más adecuada de hacer efectivo el derecho a la autonomía de los pacientes, no es centrándose en los documentos de instrucciones previas sino a través del desarrollo de procesos integrales de participación denominados planificación  anticipada de las decisiones. Enfermería es considerada una pieza clave para su desarrollo en el marco del proceso de enfermería orientado por patrones funcionales o necesidades básicas. (21)

Canil y Tillar estudian el impacto de la asistencia tutorial en el rendimiento académico de los cursantes de la asignatura Enfermería Quirúrgica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de Catamarca. El 25,7% de los estudiantes tienen mayores dificultades en la fase de diagnóstico mientras que el 27% en la de planificación. Se comparan los resultados con una muestra de 38 alumnos de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) y el Instituto Superior Ramón Carrillo de Salta, quienes expresan tener las mayores dificultades en las etapas de diagnóstico (37,2%) y valoración (25%) (22) –en coincidencia con el estudio de Hernández Silva (20)-

Referencias bibliográficas

(8)        Pérez Rodríguez MT, Sánchez Piña S, Franco Orozco M Ibarra A. Aplicación del proceso de enfermería en la práctica hospitalaria y comunitaria en instituciones del Distrito Federal. Revista Enferm IMSS. 2006;14(1):47-50 Disponible en: http://www.imss.gob.mx/NR/rdonlyres/AD885C7F-A25C-4B3D-A5B6-B506F59036B1/0/PD_3.pdf  Consultado Octubre 9, 2011

(9)  Shinyashiki GT, Méndez IA, Trevizán MA, Day RA. Socialización profesional: estudiantes volviéndose enfermeros. Rev. Latino-Am. Enfermagem. 2006;14(4):601-7 Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/rlae/v14n4/es_v14n4a19.pdf  Consultado Octubre 9, 2011

(10)    Myriam Abaunza de González. ¿El proceso de enfermería hace parte de la calidad del cuidado? Av. Enferm. 2007;25(2):141-7 Disponible en: http://www.enfermeria.unal.edu.co/revista/articulos/xxv2_13.pdf Consultado Octubre 10, 2011

(11)    Birnes LP; Mendiverry D. Perfil de los ingresantes a la carrera de profesionalización de auxiliares de enfermería de la primera cohorte de Entre Ríos 1998-2001, Universidad Nacional de Entre Ríos. Facultad de Ciencias de la Salud. Disponible en: http://www.cori.unicamp.br/jornadas/completos  Consultado: 5 de febrero 2010

(12)    Takahashi A, Barros AL, Michel JL y Souza M. Dificultades y facilidades relatadas por enfermeras de un hospital de enseñanza, en la ejecución del proceso de enfermería. Acta paul enferm 2008;21(1): 32-8. Disponible en:  http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0103-21002008000100005&script=sci_arttext. Consultado Octubre 9, 2011

(13)    Rojas JG. Factores relacionados con el proceso de atención de enfermería y las taxonomías en 12 unidades de cuidado intensivo. (Tesis de Maestría en Enfermería). Medellín. 2009 Disponible en: http://www.cori.unicamp.br/jornadas/completos/UNER/BIRNES,%20LORENA%20PAOL. Consultado Enero 16, 2010  

(14)    Morales Vallejo P. Medición de actitudes en psicología y educación. 3º “ed”. Madrid: Universidad Pontificia Comillas; 2006. 653 págs.

(15)    Del Río R, González R y Méndez I. Aptitud clínica de enfermeras en medicina interna y cirugía. Rev Enferm IMSS 2005;13(2):91-5. Disponible en:http://new.medigraphic.com/cgibin/resumenMain.cgi?IDARTICULO=4523 Consultado Octubre 9, 2011

(16)  Rivera M, Viniegra L, Matus R. Aptitud clínica de los estudiantes de enfermería en el proceso materno infantil. Rev Enferm IMSS 2004; 12(13):147-56. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/NR/rdonlyres/6A0BBC0C-C138-4131-A816-81F135E0F7B0/0/3_137146.pdf Consultado Octubre 9, 2011

(17)    García Juárez A, González Cobos RP, Viniegra Velásquez L, Jiménez Vázquez. Evaluación de la aptitud clínica a través de la metodología del proceso de enfermería. Rv Enferm ISMM 2001; 9(3):127-31. Disponible en: http://www.imss.gob.mx/NR/rdonlyres/41EED0C6-61D7-4EDC-819D-8A520EA2CA48/0/3_127131.pdf  Consultado Octubre 9, 2011.

(18)    Aguilar Serrano L, López Valdéz M, Bernal Becerril ML, Ponce Gómez G, Rivas Espinosa JG. Nivel de conocimientos acerca del proceso enfermero y la percepción de autoeficacia para su aplicación. Rev Enferm Inst Seguro Soc 2008;16(1):3-6 Disponible en: http://new.medigraphic.com/cgi-bin/resumen.cgi?IDREVISTA=71&IDARTICULO=18918&IDPUBLICACION=1935 Consultado Octubre 9, 2011

(19)    Ledesma Delgado E, Rino Méndez MM. El proceso de enfermería como acciones de cuidado rutinarias: construyendo su significado en la perspectiva de las enfermeras asistenciales. Rev Latino-am Enfermagem 2009;17(3)  Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/rlae/v17n3/es_08.pdf Consultado Octubre 9, 2011

(20)       Hernández Silva J, Cárdenas Oscoy S, Maya Morales O, Gabriel Reyes J, Negrete Hurtado M, Cervantes Conde EE. Evaluación de competencias en proceso enfermero durante el servicio social. Rev Enferm Inst Mex Seguro Soc 2009;17(1):3-9 Disponible en: http://www.medigraphic.com/pdfs/enfermeriaimss/eim-2009/eim091b.pdf  Consultado Otubre 9, 2011

(21)     Barrio IM, Simón P, Pascau MJ. El papel de la enfermera en la planificación anticipada de las decisiones: más allá de las instrucciones previas o voluntades anticipadas. Enfermería Clínica 2004;14(4):235-41 Disponible en:http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/

35/35v14n04a13065577pdf001.pdf Consultado Octubre 10, 2011

(22)     Canil N, Tillar E. Asistencia tutorial en el proceso de atención de enfermería. Revista TEA. 2004;año 11(56):43-4

http://temasdeenfermeria.com.ar
temasdeenfermeria@live.com.ar
http://twitter.com/#!/temasdeenfermer

You can leave a response, or trackback from your own site.

Leave a Reply

Powered by WordPress | Designed by: Premium WordPress Themes. | Find the best Premium WordPress Themes, Checking and Free WordPress 4 Themes
Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: