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Buscan Integrar Medicina y Prácticas Populares en Coronel Suárez


Desde hace tres meses, una mujer cura el empacho en atención primaria de Pueblo San José. La experiencia es inédita. El proyecto lo presentó el enfermero Luciano Crededío.  “Es muy característico que quienes trabajamos en el área de Salud caigamos en comentarios que resultan segregadores de otros saberes. Así lo único que propiciamos es que, en muchos casos, las personas solo consulten al curandero y no asistan al médico por temor a ser juzgados”.
La reflexión pertenece a Luciano Crededío, enfermero de la Unidad Sanitaria del Pueblo de San José y autor de un proyecto que pretende articular el saber científico con el popular.
Mediante la integración de este último saber, encarnado en prácticas como la cura del empacho y del mal de ojo –analiza Crededío– logramos comprender a una cultura e impartir hábitos saludables.
En el marco de su iniciativa, el profesional de la salud logró que una referente barrial, Irma Wesner, contara con un espacio en la Unidad Sanitaria del Pueblo San José, en el distrito de Coronel Suárez.
“Ella es descendiente de Alemanes del Volga, vive en el Pueblo San José y cura el empacho, el mal de ojo y hasta la envidia. Está encantadísima”, destaca Crededío.
Ahora, explicó, las madres que llevan a sus niños a la pediatra pueden ver que desde el centro de salud no se emite juicio alguno por el hecho de que consulten a una curandera.
“Por el contrario, todas las mamás que acudan con sus hijos a la salita tendrán la posibilidad no solo de consultar a la pediatra, sino también a la curandera”, subrayó.
Esto, asegura, permitiría al centro de salud propiciar el entendimiento de las pautas culturales de las familias que habitan el pueblo.
“Es muy necesario conocer estas pautas para abordarlas y para realizar un exitoso trabajo de prevención de salud”, dijo.


El proyecto –que hoy se encuentra en una fase piloto– surgió a raíz de que Crededío, de 29 años, oriundo de la localidad de Monte Hermoso, debía presentar un trabajo final de una de las materias de la carrera de licenciatura en Enfermería que cursa, con modalidad semipresencial, en la Universidad de Olavarría.
“Había que crear un proyecto aplicable a tu lugar de trabajo y yo estaba aprendiendo que estamos inmersos en un modelo biologicista, donde el saber científico había desplazado otros saberes que existían desde mucho antes”, comentó.
“Mi propuesta no implica fomentar la práctica folklórica como un saber único, sino todo lo contrario, es poder integrarla al de la medicina científica”, remarcó.
Según Crededío, como lo biologicista está muy arraigado, la misma gente tiene miedo de que los médicos le digan “No vayas a curarte el empacho”. Sin embargo, comenta, en el norte de nuestro país los agentes de salud trabajan de forma hermanada con el chamán de la tribu o con el curandero del lugar para interpretar los comportamientos de las personas.
“Si bien el saber científico ha dado muy buenos resultados, lo que cuestiono es que se ha caracterizado por no incorporar otros saberes alternativos y por transformarse en lo que algunos investigadores llaman modelo biológico-hegemónico”, opinó.
El proyecto fue aprobado por Fernando Migliavacca, titular de la oficina de atención primaria de la que dependen todas las unidades sanitarias del distrito de Coronel Suárez.
“Mucha gente consulta a la medicina popular o a la clásica y entonces, esta última, pierde muchos pacientes. Esta posibilidad de hacer las dos cosas en el mismo lugar nos asegura que los chicos tengan un control médico”, explicó.
Una mirada distinta

“Todos nos formamos en un modelo biologicista. En vez de prepararnos para trabajar con las sociedades y las personas sanas y evitar que enfermen lo hacemos sobre la patología ya instaurada, cuando el enfermo está en la cama”, reflexionó Crededío.
El desafío, evaluó, consiste en enseñar a la gente a tener hábitos saludables para evitar que se llegue a un segundo nivel de atención, como es la internación.
“Sucede que la atención primaria de la salud limita a las empresas farmacéuticas en la venta de sus productos, son un estorbo a sus intereses, que les arrojan ganancias millonarias”, dijo.
“Hay tal medicalización del sistema que mucha gente, ante una dolencia, ni siquiera consulta al médico, sino que pregunta en la farmacia qué puede comprar. Y con el afán de vender se pasa por alto el rol del profesional”, destacó.
Luciano Crededío tiene 29 años, es enfermero profesional con título de la Universidad de Rosario. Realizó sus estudios con modalidad semipresencial y efectuó sus prácticas en el Hospital Municipal de Bahía Blanca. En la actualidad, culmina su licenciatura en la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires, de Olavarría.
Vive en Coronel Suárez desde hace 5 años. Trabajó en la guardia de emergencias del Hospital Municipal y, actualmente, lo hace en una unidad sanitaria. Descubrió su vocación a los 17 años cuando se anotó, por curiosidad, en un curso de auxiliar de enfermería, en Coronel Dorrego.
“En la universidad descubrí que la enfermería tenía un campo de acción mucho más amplio que el cuidado del paciente y la atención asistencial”, dijo.
Su trabajo se denomina Proyecto de integración entre medicina tradicional y científica y la folklórica, o más popularmente conocida como curanderismo.
El Pueblo San José, donde se está llevando a cabo la prueba piloto de esta iniciativa, es una de las tres colonias en las que habitan descendientes de Alemanes del Volga. Cuenta con una población estable de unos 2.300 habitantes aproximadamente.
La meta, a largo plazo, es lograr la integración en las 12 unidades sanitarias del distrito.
Una de las referentes del autor del proyecto es la docente y coordinadora de la carrera de Licenciatura en Enfermería de la Universidad de Centro de Olavarría, Viviana Aguilar, Licenciada en Enfermería y en Antropología.
Irma Wesner, la vecina que realiza la cura del empacho en el CAPS, atiende los lunes, desde las 10.30, en el mismo horario en que se desarrolla la atención pediátrica.
Entre el 7 y el 27 de agosto del corriente año se realizó un relevamiento que indicó que el 49% de los niños, de entre 1 y 12 años que fueron llevados por sus padres a la consulta pediátrica a la sala, también consultaron a la referente popular.

Un guiño a las costumbres

Anahí González Enviada especial

Domingo 14 de octubre de 2012

La Nueva Provincia

Bahía Blanca, Argentina

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/14/10/2012/cae026.html 

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